Por qué SOMBRAE

〰️

Por qué SOMBRAE 〰️

SOMBRAE nació sin ruido, cuando entendí que necesitaba un ritmo distinto.
Llegó en un momento en el que debía recuperar un tipo de tiempo que ya casi no existía para mí.

En el silencio de crear con las manos encontré algo que llevaba tiempo esperando:
un modo de hacer que no exige, sino que acompaña.

Empecé trabajando con papel recuperado, sin expectativas, siguiendo solo la sensación de que ahí había algo verdadero. Y, sin buscarlo, apareció un lenguaje propio: una luz que nace de lo que ya estaba, de lo que parecía inútil, de lo que aún podía transformarse.

Hoy SOMBRAE sigue siendo ese lugar: un espacio donde la calma y la materia encuentran su forma. Cada pieza conserva esa intención: revelar la belleza de lo imperfecto, de lo natural, de lo que ya tenía una historia antes de llegar a mis manos.

No es mi historia lo importante, sino la intención que deja huellas en cada lámpara.

Por qué SOMBRAE

La fotofobia me enseñó que no toda luz es bienvenida.
Y la uniformidad actual de los hogares me recordó que tampoco lo es aquello que no tiene alma.

SOMBRAE nace de la certeza de que la luz no tiene que imponerse para ser hermosa.
Vivimos en entornos donde todo busca llamar la atención,
pero la verdadera calma —esa que rara vez vemos— habita en la sombra,
en los rincones donde la luz llega despacio, sin prisa.

Quise crear piezas que respiraran al ritmo de un hogar real.
Luz que dejara espacio para la sombra.
Sombra que dejara espacio para la calma.

La imperfección, el material recuperado, las texturas irregulares…
todo ello forma un lenguaje que no busca perfección,
sino honestidad.

SOMBRAE es eso:
una invitación a mirar el espacio desde otro lugar,
más humano,
más lento,
más verdadero.

〰️ papel recuperado 〰️ fibras en reposo 〰️ pulpa viva 〰️ tacto imperfecto

〰️ papel recuperado 〰️ fibras en reposo 〰️ pulpa viva 〰️ tacto imperfecto

El papel maché sostiene todo lo que hago.
A veces lo dejo natural, tal como nace; otras lo transformo en acabados de color o lo mezclo con fibras que provienen de mi día a día: restos de café, pieles de frutas, fragmentos que parecían no tener más camino. Cada mezcla crea una textura nueva, un gesto distinto, una forma que no volverá a repetirse.

Las bases de las pantallas también llegan con historias propias: piezas encontradas en rastros, lámparas rescatadas antes de ser desechadas, objetos que recupero para darles otra vida. Y cuando lo necesito, voy en búsqueda de aquello que aporta precisión al resultado que deseo lograr. Las demás piezas —cables, conexiones, luz— provienen de proveedores españoles, sin romper la esencia artesanal que sostiene el proyecto.

Nada ocurre de inmediato.
Cada pantalla necesita capas, secado, espera y atención.
Mi trabajo es acompañar, observar, escuchar.

En SOMBRAE, La intención es invisible, pero deja huella en la materia.

Si quieres entender cómo se traduce todo esto en cada lámpara, aquí te muestro el proceso.