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Calma verde
Modelada a mano en papel maché y suspendida como un cuenco abierto, Calma Verde se presenta como una forma contenida y serena. El interior, completamente blanco, recoge la luz y la deja caer de manera uniforme, sin fragmentarse ni buscar efectos.
El exterior, pintado en verde césped, no es homogéneo. Sobre la superficie aparecen pequeñas manchas y variaciones de tono —blancos, verdes más profundos— que surgen del propio proceso manual y permanecen visibles. No son un acabado añadido, sino parte de la materia y del gesto.
La luz se concentra en el interior y se proyecta hacia abajo con suavidad, creando una presencia estable y silenciosa en el espacio. Por su carácter y materiales, la pieza puede habitar tanto interiores como exteriores, adaptándose al entorno sin alterar su naturaleza.
Cada Calma Verde conserva diferencias sutiles en forma, textura y color. Son huellas del tiempo y del trabajo hecho a mano. Como todas las piezas de SOMBRAE, es única.
Modelada a mano en papel maché y suspendida como un cuenco abierto, Calma Verde se presenta como una forma contenida y serena. El interior, completamente blanco, recoge la luz y la deja caer de manera uniforme, sin fragmentarse ni buscar efectos.
El exterior, pintado en verde césped, no es homogéneo. Sobre la superficie aparecen pequeñas manchas y variaciones de tono —blancos, verdes más profundos— que surgen del propio proceso manual y permanecen visibles. No son un acabado añadido, sino parte de la materia y del gesto.
La luz se concentra en el interior y se proyecta hacia abajo con suavidad, creando una presencia estable y silenciosa en el espacio. Por su carácter y materiales, la pieza puede habitar tanto interiores como exteriores, adaptándose al entorno sin alterar su naturaleza.
Cada Calma Verde conserva diferencias sutiles en forma, textura y color. Son huellas del tiempo y del trabajo hecho a mano. Como todas las piezas de SOMBRAE, es única.
