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Entreluces
Modelada a mano en papel maché, Entreluces se presenta como un óvulo cerrado que guarda la luz en su interior. Su superficie, pintada en Naples Yellow Green, está atravesada por varios agujeros de gran tamaño, cuyos bordes dorados reflejan la luz y le dan un gesto escultórico.
La luz que emerge por cada abertura no se limita a iluminar: se proyecta hacia los lados, hacia arriba y hacia abajo, creando un juego de resplandores que transforma el espacio sin imponerse. El interior blanco potencia la claridad y suaviza la intensidad, mientras que el dorado de los bordes convierte cada punto de salida en un pequeño destello vivo.
Cada pieza conserva las irregularidades del proceso manual: la forma, la textura y los bordes de los agujeros llevan la huella del gesto humano. No hay dos piezas iguales. Esta lámpara no solo ocupa el espacio, lo habita; no solo da luz, genera atmósfera y presencia.
Modelada a mano en papel maché, Entreluces se presenta como un óvulo cerrado que guarda la luz en su interior. Su superficie, pintada en Naples Yellow Green, está atravesada por varios agujeros de gran tamaño, cuyos bordes dorados reflejan la luz y le dan un gesto escultórico.
La luz que emerge por cada abertura no se limita a iluminar: se proyecta hacia los lados, hacia arriba y hacia abajo, creando un juego de resplandores que transforma el espacio sin imponerse. El interior blanco potencia la claridad y suaviza la intensidad, mientras que el dorado de los bordes convierte cada punto de salida en un pequeño destello vivo.
Cada pieza conserva las irregularidades del proceso manual: la forma, la textura y los bordes de los agujeros llevan la huella del gesto humano. No hay dos piezas iguales. Esta lámpara no solo ocupa el espacio, lo habita; no solo da luz, genera atmósfera y presencia.
